El Puchero

El Puchero. Honor y gloria para el rey de la cuchara

En la última edición de la revista PLAERS de la VIDA miramos hacia la cuchara y uno de sus platos más emblemáticos en los meses donde el frío hace acto de presencia. Hablamos del puchero.

 

Texto: Julio Fontán - Fotos: VV.AA./J.Fontán FREEPIK (PLAERS de la VIDA Nº 122)

 

Puchero, del latín pultarĭus: recipiente alto, de barro principalmente o metal, donde se elaboran sopas o gachas, generalmente con un asa que servía para colgarlo en la lumbre.

Su nombre puede remontarse a la antigua Roma, proveniente de puls o pultis, una especie de gachas (harina cocida en agua) que era comida habitual en las clases bajas. De esta derivará en castellano antiguo el término puche, y de ahí la palabra y el concepto de puchero.

Hablamos, por tanto, de que el nombre del recipiente a utilizar da nombre al plato, como sucede en la paella o en el tayín marroquí, que igualmente lleva el nombre de la olla de barro en la que se cocina. En el puchero cocinaremos habitualmente diferentes tipos de guisos que, según zonas, podremos conocer como pucheros propiamente dichos, cocidos, potajes u ollas.

Al margen de la particularidad semántica, en cada una de las recetas encontraremos las diferencias reales referidas principalmente, más allá del nombre, al producto propio de la zona en que se cocine, las carnes o legumbres utilizadas, cuál es el dominante entre estas, si tenemos o no un sofrito previo y, principalmente, las costumbres familiares o las manos de quien cocine.

 

¿Quieres conocer un poco más de su historia?

 

Artículo completo desde el siguiente ENLACE al Nº 122 de la revista PLAERS de la VIDA

 



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