Y la calabazza se transformó en paella

El Racó - Mediterránea

Dicen que la cucúrbita nació en América, donde crecía de forma silvestre en las zonas templadas del continente americano. Son muchas las variedades de la familia de la antigua calabazza, pero la conquista del ‘nuevo mundo’ supuso que llegara a nuestras tierras un dulce manjar muy concreto, que no dudó en echar raíces. Nuestra herencia árabe la quiso de inmediato como una más de la familia, y hoy en día, no hay horno que se precie que no ase a nuestras queridas calabazas, ofreciéndonos su sabroso resultado.

Pero también los hay más osados, y en un alegato culinario de primera magnitud, la combinan a la perfección con un arrocito de la tierra. En Meliana le preparan un baño de fondo de pescado propio de reyes, le añaden la querida sepiida, experta en nadar entre dos aguas, y cuando los aromas del mar comienzan a iluminar la cocina, saltean la calabaza, cortada previamente en pequeños trozos mientras el arroz coge su punto absorbiendo todo el elixir. Dulce y salado. Mar y tierra. Todo un placer denominado arroz seco de sepia y calabaza gracias a los amigos de El Racó Meliana.

¿Probaste ya esta delicia? ¿Conoces más secretos de calabaza?